En los campos de Ciudad Real. La Mancha. Supongo que alguna de esas tormentas calaría hasta los huesos a D. Quijote. Y, sin llegar hasta los huesos, a Sancho Panza.
Lo cierto es que dejó de ser mi calle hace varios años ya. Pero la sigo considerando como tal. Y siempre que me pilla de paso, paso por ella. Es grato recordar las madrugadas de los fines de semana, en verano, cuando de vuelta a casa me fumaba en la puerta el último del día conversando con Eustaquio, el sereno
Unas casas de Pobladura de Aliste, pueblo zamorano, al pie de la Sierra de la Culebra, de unos cien habitantes. El rio, poco caudaloso en verano, transcurre al lado mismo del pueblo escoltado por álamos, robles y castaños.