jueves, 28 de enero de 2010

El Cristo de mi pueblo



Bueno, el caso es que un conde del pueblo, D. Fernando Carrillo, prometío que si él y sus hijos salían indemnes de la batalla de Lepanto, donde participaron, fundaría un convento. Así cucedió, salieron vivitos y coleando, además de derrotar a los pobre turcos, y el buen hombre cumplió la promesa.
Consecuencia de ello, en el pueblo tenemos el Convento de San Miguel de las Victorias y, en el convento, el Santísimo Cristo de la Caridad.
Dado que la victoria de la famosa batalla fue el día 7 de ocuble de 1.571, la tradición manda que el Cristo vaya en procesión desde el convento hasta la iglesia del pueblo, distante unos 3 kilómetros, en esa fecha, pero cada 100 años.
Ya tocó la última vez en el 1.971 y habría que esperar hasta 2.071 para volverlo a bajar, pero, debido a no sé que centenario de las cofradías, el señor obispo, y a petición de éstas, concedió la bula (no sé si es la palabra) para poder bajar de nuevo el Cristo al pueblo.
Y allí fui yo.
Y se lió la mundial, porque cayó agua a cántaros. Hubo que cubrir la imagen con un plástico, pero no se suspendió la procesión. Eso sí, llegamos como sopas las mas de 4000 personas asistentes, entre pricenses, gente de los pueblos cercanos y emigrantes del pueblo residentes en toda España.
La cosa pudo haber estado más lucída, pero el agua no lo permitió.
De todas formas, ya le dije a mi amigo José Luis que se prepare, que para la próxima volveremos, que igual no llueve.
La foto está tomada momentos antes del diluvio.

viernes, 22 de enero de 2010

domingo, 17 de enero de 2010

viernes, 8 de enero de 2010

miércoles, 6 de enero de 2010