domingo, 28 de junio de 2009

Se llamaba Lúa



Seguro que la foto ganaría con más contraste, pero, anímicamente la prefiero así.

1 comentario:

Mari Carmen dijo...

Lo siento, Mario.

Una vez tuve un perrito. Era un chucho callejero que acogimos recién nacido. Le llamé Lucero porque era blanco con un lunar negro en la frente. Era una gozada el perrillo. Éramos, él y yo, los reyes de la playa de La Bermeja, donde vivíamos, allá al lado de la base de Rota. Al cabo de un año estaba tan crecido que era enorme, y yo lo adoraba. El amor era recíproco. Cuando supe que teníamos que irnos y no nos lo podíamos llevar al nuevo destino, me pasé noches enteras llorando. Sufría pensando en su sufrimiento al buscarnos y no encontrarnos. Han pasado décadas y Lucero todavía sigue corriendo a mi lado, por la playa de mi vida.

Siento que la hayas perdido, de veras.

Un abrazo